Ama y ensancha el alma: mi testamento ideológico

“Abrid los brazos, la mente y repartíos. Que sólo os enseñaron el odio y la avaricia, y yo quiero que todos como hermanos, repartamos amores, lágrimas y sonrisas…”
Nada como una canción que ensalza el amor para despedirse.
Si estás leyendo esto es probable que algo malo me haya sucedido. Si estoy bien y has llegado hasta aquí, puedes quedarte a leer, pero estarás fuera de contexto, pues este es el mensaje de una persona que, aun queriendo vivir, ha muerto.

Este post nace como una respuesta, como un escudo frente al terror que se vivió en esta Europa ingenua el 13 de noviembre de 2015 cuando unos terroristas asesinaron a 130 personas en París. ¿Qué quedaría de mí si yo hubiera sido uno de esos 130 asesinados? En mis amigos y mi familia quedarían los recuerdos, las imágenes, los abrazos; para el resto del mundo sería uno más de los fallecidos.

Y es que aunque parezca una locura a mí me tranquiliza.
Me tranquiliza saber que si algo malo ocurriese, me pude despedir de este mundo con un mensaje que llegó al mundo. ¡Uno de los asesinados dejó un mensaje meses antes del atentado! Si te matan, al menos que no se lleven tu voz. Un pequeño legado, que aunque morirá pronto, ayudó a plantar una semilla. Con el foco de los medios y las redes, la rama que nació de esa semilla se desvió hacia el amor.

El amor, joder qué cursi. Ya. Ahora hablaremos desde la razón, pero es difícil hacerlo cuando nuestro corazón llora. Y es que, ayyyy, qué perra es la vida. Eso es algo que siempre me había emocionado. Saber que la vida te hace pasar por momentos muy duros. Esas lágrimas que inundan tus ojos cuando ves llorar a alguien que sufre, cuando ¡sientes! la injusticia, la impotencia, el dolor.

A todo esto, ¿cuál es mi mensaje? ¿Acaso debemos abrazarnos todos en una unión fraternal, poner la otra mejilla, permitir que maten a nuestros jóvenes y poner alfombra roja a nuestros asesinos? De verdad, por favor, empezad a plantearos que este tipo de reducción al absurdo es de lo más peligrosa. La vida no es blanco o negro y se puede, y se debe, luchar contra la injusticia, contra los asesinos y el fanatismo con inteligencia y con contundencia, ¿pero con odio?

No te dejes engañar, cuando odio asoma, solución se aleja.
Y el odio no es propiedad de los asesinos. Yo veía odio, mucho odio en nuestra sociedad. Y hay que repetirlo las veces que haga falta: no se combate el odio con más odio. Y hablo de vosotros, ciudadanos, y de vosotros, medios de comunicación. Ciudadanos que se dejan llevar por el odio al extranjero, odio al adversario, odio al diferente.


Este post nació con una canción sobre el amor y termina con una canción, llena de vida, sobre la muerte:




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